| A long gray line del San Lorenzo |
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El inglés y la disciplina me abrieron esta gran puerta
Rodrigo Monge Coto, se graduó del Colegio San Lorenzo en el año 2006 y entró a estudiar Artes Culinarias a la Universidad Interamericana. Como en nuestro país no se ofrece esta carrera con grados universitarios, sino que se obtiene un diplomado, Rodrigo se dio a la tarea de buscar otras opciones en otros países. Comenzó a enviar correos a varias academias militares, a la Embajada de EE.UU. y a varios sitios más. “Es importante decir que el San Lorenzo siempre me brindó las bases académicas necesarias para poder concursar para la beca”, nos recalca Rodrigo. De repente, se le dio la oportunidad de estudiar en West Point: presentó examen de aptitudes psicológicas y físicas, hizo el papeleo necesario, aplicó para una beca ya que la matrícula de West Point es de $50,000 más los $35,000 anuales por colegiatura, además de los gastos de uniforme y alimentación. Según cuenta Rodrigo, “al no haber gente ofreciendo el servicio en Air Traffic Controler y Culinary Arts, gané el campo que estaba vacante. Ahora debo dar un servicio de 10 años y al finalizar este servicio saldría con dos títulos, el de Air Traffic Controler y el de Culinary Arts, y además me darían una pensión por haber servido esos 10 años”. Ser controlador aéreo consiste en gestionar, supervisar y coordinar los diferentes aspectos relacionados con el control aéreo con el objetivo de garantizar la seguridad de todos los vuelos. El controlador aéreo suele requerir de gran capacidad de especialización en las nuevas tecnologías y debe tener un dominio perfecto del inglés para comunicarse con los pilotos sean de la nacionalidad que sean. “El inglés que manejo me permitió abrir esta puerta”, asegura Rodrigo. Y aunque esta carrera tendría mucha demanda, este joven desea abrir un restaurante de cocina fusión una vez que regrese de su beca. Para ello contaría con “175,000 dólares –tax free- que el gobierno de los Estado Unidos me daría por el primer año de servicio, eso sí si éste me necesita en un conflicto bélico, sería mi obligación participar”. Él asegura que el San Lorenzo le formó en la parte disciplinaria y académica para lograr esto. “La disciplina es la clave del éxito en una academia militar. En enero cuando visité West Point durante 10 días para sacar mi Airmen (prueba psicológica y física), me entregaron insignias, uniformes, me cortaron el pelo, me explicaron el fuerte reglamento interno de la academia y me presentaron a mi superior, comprendí lo importante que es estar formado en disciplina”, asegura Rodrigo. West Point es como se le conoce a la Academia Militar de Estados Unidos establecida en 1802 y es el instituto de formación militar más antiguo de ese país. Los alumnos de la academia reciben el nombre de cadetes, y a los graduados se los suele llamar “The long gray line” por el color del uniforme y la línea lateral continua que los distingue. La academia se localiza en West Point en un emplazamiento con vista al río Hudson, aproximadamente 80 km al norte de Nueva York. El terreno ocupa una superficie de 65 km², por lo que constituye uno de los campus más grandes del mundo. Su equipamiento incluye una pista de esquí y campo de tiro para artillería, además de los edificios académicos y las comodidades habituales de un campus universitario. El sitio fue ocupado militarmente en 1778, por lo que también es la base militar más antigua ocupada en forma continua por los Estados Unidos. |
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